Calendarios y Fiestas

Rosh Ha-shaná

Artículo escrito por Ana S. | Actualizado: noviembre 6, 2020

Rosh Ha-shaná (del hebreo, ‘comienzo del año’), año nuevo judío, celebrado en el primer y segundo día del mes judío de Tishrei (que tiene lugar en septiembre u octubre) por los judíos ortodoxos y conservadores fuera de las fronteras israelíes y sólo el primer día por los judíos reformistas que habitan en Israel. Con él empieza la observancia de los Diez Días Penitenciales, un periodo que finaliza con el Yom Kipur que es el día más solemne del calendario judío. Rosh Ha-shaná y Yom Kipur son conocidos como los Días Santos Supremos.

En la Biblia, Rosh Ha-shaná sólo se menciona como día para el recuerdo y para el sonido del cuerno del carnero. Estas dos características del día, entrelazadas con el tema de la proclamación de Dios como rey, se convirtieron en los componentes fundamentales de la observancia del nuevo año en el judaísmo tardío. Están exaltados en la liturgia por la repetición de versos de recuerdo, versos que mencionan el cuerno del carnero y versos supremos. El primero de éstos es importante porque representa el sentido de continua creación y desarrollo del mundo que el judaísmo recalca en este aniversario de la creación. Puesto que las acciones buenas y malas influyen en gran medida en el futuro, se subraya que Dios recuerda, y se mencionan los actos meritorios de los patriarcas hebreos Abraham, Isaac y Jacob para urgir la imitación de su santidad como camino para la salvación.

Así, el pasaje bíblico más eminente en la liturgia de Rosh Ha-shaná es el sacrificio de Isaac (Gén. 22), que forma la parte de la Torá designada para leer en día tan señalado. Este pasaje conduce al tema del cuerno del carnero; en el servicio en la sinagoga, el shofar, un instrumento de viento hecho del cuerno del carnero, es soplado para representar el cuerno del animal sacrificado en el lugar de Isaac. La gente, en la antigüedad, con frecuencia en año nuevo, hacía ruido para así ahuyentar a los demonios; los judíos transformaron esta práctica en hacer sonar el cuerno para prefigurar el momento en que Dios destruiría al demonio en el mundo, “sopla el cuerno del carnero y ven con los torbellinos”. En ese momento, se dice en los versos supremos, que Dios reinará sobre toda la tierra, puesto que es ahora el rey de aquellos que lo aceptan en un compromiso que se renueva con Rosh Ha-shaná.