Qué es, Significado y Concepto

Definición de Minas antipersonas

Artículo escrito por Ana S. | Actualizado: noviembre 1, 2020

Minas antipersonas, tipo de minas terrestres cuyo objetivo, indiscriminado, es la muerte o mutilación de la persona que provoque su explosión. No sólo se emplean en tiempos de guerra, sino que su disposición en determinados territorios cumple la misión de elemento disuasorio frente a posibles transgresiones territoriales. Suelen estar fabricadas de plástico, para eludir su detección, y su carga explosiva puede llegar a pesar hasta 100 gramos.

La utilización de minas antipersonas se remonta a la II Guerra Mundial. Ya entonces, el Ejército alemán empleó las denominadas Bouncing Betty, artefacto que se activaba al tirar de un alambre que permitía que la mina se desplazara unos 30 o 60 cm antes de producirse su explosión. Durante la guerra de Corea, principalmente para la defensa de posiciones estratégicas, se emplearon con frecuencia minas que se detonaban mediante una compleja red de alambres detectores. En la guerra de Vietnam, fue común el uso de las Claymore. Eran éstas minas pequeñas y ligeras, que contenían una sustancia explosiva y metralla de metal que podía desplazarse, en cualquier dirección, en un radio de acción de 76 metros. Podían enterrarse o colgarse de los árboles a unos 60 o 90 cm del suelo. Un alambre detector detonaba la carga.

Las minas antipersonas pueden clasificarse en tres tipos de artefactos. En primer lugar se encuentran las minas explosivas de acción local, las cuales, ocultas en el subsuelo, se activan cuando alguien las pisa. El más mínimo roce produce su detonación. Debido a su escasa carga, pueden no ser mortales, pero causan muy graves lesiones. Un segundo tipo de minas antipersonas son las llamadas saltadoras, que se disponen semiocultas en el suelo y, una vez activadas, saltan verticalmente y explotan a 1 o 2 m del suelo. Por último, es necesario citar el caso de las minas antirremoción. Su finalidad es causar la muerte de los cuerpos de artificieros que, una vez detectadas, intentan proceder a su desactivación. Sus mecanismos de detonación introducen variantes, desconocidas por los especialistas, que suelen convertirse en trampas mortales.

Debido a las crueles consecuencias a las que está asociado, así como a su carácter indiscriminado, este armamento ha sido criticado en múltiples ocasiones por la comunidad internacional, que ha visto en su esencia y finalidad elementos no tolerados por las normas jurídicas internacionales que regulan la guerra. En este sentido, numerosas organizaciones no gubernamentales y personalidades públicas (como la princesa Diana de Gales) han efectuado campañas para lograr su proscripción. La concesión del Premio Nobel de la Paz en 1997 a la organización Campaña Internacional contra las Minas Antipersonas (fundada por la estadounidense Jody Williams), supuso el reconocimiento internacional hacia el movimiento mundial contrario a este tipo de armamento.

Un paso decisivo para su definitiva prohibición se dio en la conferencia que a tal efecto se celebró en 1997 en Oslo (Noruega), cuando fue redactado el Tratado sobre Prohibición de Minas Antipersonas. Este documento, firmado por más de 120 países en Ottawa (Canadá) el 3 de diciembre de 1997, expresa la prohibición de almacenar, exportar, fabricar y utilizar las minas antipersonas, y fija como fecha máxima el año 2002 para la destrucción, por parte de los estados firmantes, de su arsenal bélico de este tipo.