Quién fue...

David Hume

Artículo escrito por Cristian | Actualizado: septiembre 20, 2020

David Hume (1711-1776) es un importante filósofo empirista inglés nacido en Gran Bretaña, más específicamente Escocia, e influenciado en gran forma por las ideologías de los empiristas George berkeley (1685-1753) y John Locke (1632-1704). En pocas palabras podemos decir, para entender un poco mejor a Hume, que la filosofía empirista pretende comprender la realidad (también entendida como los hechos o la naturaleza) por medio de la experiencia, la cual necesita a su vez de los sentidos. El empirismo de Hume tiene como punto fundamental la subjetividad, en un sentido muy riguroso.

En cuanto a su vida personal, Hume nació y murió en la ciudad de Edimburgo; se crió en el seno de una familia burguesa, y dedicó sus estudios a la Filosofía, motivo por el cual viajó a La Flèche (Francia) donde vivió por largo tiempo, y conoció a Jean-Jacques Rousseau, con quien tuvo gran relación. En cuanto a su trabajo filosófico, publicó numerosas obras, entre ellas: “Tratado sobre la naturaleza humana”, “Investigación sobre el entendimiento humano”, “Ensayos sobre moral y política”, “Discursos políticos”, “Historia de Inglaterra”, “Mi vida”, y “Diálogos sobre la religión natural”.

Según Hume el ser humano es un conjunto de percepciones (denomina así a todo contenido de la mente) y esto es precisamente lo que lo define como tal, rechazando la noción de permanencia en el Hombre (a diferencia de René Descartes). Las diferentes percepciones, que pueden ser simples (indivisibles) o complejas (divisibles, formadas por ideas simples), se dividen en impresiones: derivadas de la experiencia, e ideas: derivadas de las impresiones.

Una de las características más notables de este filósofo es su escepticismo, pues Hume niega la posibilidad del conocimiento, reduciéndolo a meras “creencias”, derivadas de la costumbre o el hábito, a las cuales sólo puede atribuirse la probabilidad. Además, es muy importante la crítica que hace este autor a las nociones de “yo” (o alma substancial), “causalidad” y “substancia”, acusándolas de ilegítimas, según el “principio de legitimidad de las ideas” (toda idea es legítima siempre que se pueda hallar la impresión que le dio origen).

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