Salud

Bilis

Artículo escrito por Ana S. | Actualizado: noviembre 15, 2020

Bilis, líquido ácido, neutro o ligeramente alcalino segregado por el hígado y vertido mediante un conducto en la vesícula biliar, donde es almacenado y desde donde es liberado hacia el duodeno a medida que es necesario.

Tal y como se produce en el hígado, la bilis consiste en un líquido acuoso, poco denso, al cual la vesícula biliar le añade una secreción mucosa para formar una sustancia compleja más densa y más viscosa, constituida por sales y sales biliares, proteínas, colesterol, hormonas y enzimas.

La vesícula biliar devuelve el agua que contiene sales y otros materiales a la circulación, y concentra el complejo aún más mediante la reducción de las sales biliares a una décima parte. Estas sales biliares son sintetizadas por el hígado a partir de colesterol.

Alimentos como las grasa, la yema del huevo y los alimentos ricos en colesterol dan lugar a la producción de una bilis concentrada, que junto con secreciones procedentes del páncreas, son descargadas en el duodeno para promover la digestión, estimular los movimientos peristálticos y la absorción, y para eliminar el exceso de colesterol y los productos de degradación procedentes de los glóbulos rojos que son demasiado viejos.

La hemoglobina contenida en estas células que se desintegran, se degrada con rapidez para dar lugar a bilirrubina, que es un producto de color amarillo rojizo, predominante en la bilis de los animales carnívoros y omnívoros, y biliverdina, pigmento verde que aparece en la bilis de los animales herbívoros. En condiciones normales, el hígado elimina estos pigmentos con eficacia.

Ciertas condiciones producen incapacidad para excretar la bilis, y esta situación puede dar lugar a alteraciones serias, tales como la ictericia. En personas obesas e inmovilizadas, en mujeres gestantes, y en los casos en que se obstruye el flujo de bilis, pueden formarse piedras en la vesícula como consecuencia de la precipitación de la bilirrubina junto con calcio y colesterol.

Con frecuencia, este estasis o retención de bilis coexiste con la inflamación y la infección de la vesícula biliar; este hecho puede alterar la concentración de los componentes de la bilis y conducir a la producción de detritos, en torno a los cuales puede precipitar la bilis y sus componentes, lo cual puede bloquear el conducto común de la bilis y reducir o interrumpir el flujo de bilis. La inflamación y la infección, junto con la regurgitación consiguiente de bilis en el hígado, puede producir daños en este órgano, dando lugar a veces a la aparición de cirrosis.