Salud

Barbitúricos

Artículo escrito por Ana S. | Actualizado: noviembre 15, 2020

Barbitúricos, familia de fármacos derivados del ácido barbitúrico (C4H4N2O3) (combinación de urea y ácido malónico) que producen depresión del sistema nervioso central. Dependiendo de su dosis y formulación presentan un efecto sedante (tranquilizante), hipnótico (inductor del sueño), anticonvulsivo o anestésico. Existen distintas variedades con diferentes efectos, vida media y toxicidad.

El ácido barbitúrico se sintetizó en 1863. Desde entonces, se han investigado un gran número de derivados de esta sustancia. Durante mucho tiempo se utilizaron como sedantes e hipnóticos para tratar el insomnio severo y determinados desórdenes psicológicos, además de como anticonvulsivantes para el tratamiento de algunas formas de epilepsia y ciertos cuadros convulsivos. Excepto en determinadas aplicaciones, en la actualidad se ha reducido de manera muy importante el empleo de estos fármacos que en su mayoría han sido sustituidos por las benzodiazepinas. Algunos ejemplos son el tiopental sódico, que se administra por vía intravenosa para inducir o mantener la anestesia quirúrgica y en la sedación preoperatoria, y el fenobarbital sódico que se sigue usando en el tratamiento de urgencia de las convulsiones.

El consumo continuado de barbitúricos origina tolerancia y una intensa dependencia física, y su retirada debe realizarse de forma gradual. La diferencia entre la dosis terapéutica y la tóxica es muy pequeña, y la intoxicación por estas sustancias constituye un problema clínico grave, ya que en un pequeño porcentaje de casos se produce la muerte.

Los barbitúricos se han empleado a veces como drogas de abuso debido a que, tanto por vía intravenosa como por vía oral, producen síntomas similares al alcohol (borrachera barbitúrica): desinhibición, comportamiento rudo y violento, pérdida de coordinación muscular y alteración del lenguaje. El uso de dosis más elevadas origina sedación e incluso estados próximos al coma. La sobredosis puede causar depresión respiratoria, colapso circulatorio, coma o incluso la muerte. A largo plazo, el consumo de barbitúricos puede producir disminución de la memoria, irritabilidad, inversión del ritmo del sueño, reacciones alérgicas y síntomas neurológicos, hematológicos o gastrointestinales, entre otros.