Salud

Audiometría

Artículo escrito por Ana S. | Actualizado: noviembre 15, 2020

Audiometría, técnica que se emplea para medir la audición. Los audiómetros, instrumentos para efectuar dicha medición, son utilizados por especialistas del oído, nariz y garganta, otorrinolaringólogos (ORL), técnicos auditivos que trabajan en departamentos de ORL de hospitales y otros centros, médicos generales y todos aquellos relacionados con las pruebas de audición y el diagnóstico selectivo de la sordera, en especial en los niños. El audiómetro es un instrumento sencillo que produce tonos puros de varias frecuencias determinadas que pueden ser escuchados a través de auriculares. La persona que está siendo examinada se suele encerrar en una cabina insonorizada que elimina los ruidos externos y está provista de un interruptor. Cada oído se estudia de forma independiente.

Cada vez se emite un tono con una intensidad suficiente como para ser escuchado con facilidad y después se desciende el volumen de forma gradual. En el instante en el que el tono deja de ser oído, la persona que está siendo examinada presiona el botón. Esto indica a la máquina el nivel más bajo a partir del cual el sujeto deja de escuchar un tono de dicha frecuencia. El operario puede variar las frecuencias y el proceso se repite con cada una de ellas. Por lo general, la sensibilidad se puede examinar a frecuencias de 125 Hz (hercios o ciclos por segundo), 250 Hz, 500 Hz, 1.000 Hz, 2.000 Hz, 4.000 Hz, 8.000 Hz y 12.000 Hz. Otra forma alternativa a la escucha a través de auriculares es el examen de la audición por conducción ósea. En este caso, los auriculares se sustituyen por vibradores recubiertos de goma que hacen presión contra el hueso por detrás de la zona inferior de la oreja. Estos dispositivos producen vibraciones en un rango de frecuencias similar.

El audiómetro imprime automáticamente los resultados de la prueba en una ficha que se conoce como audiograma. Éste presenta una escala para cada oído que muestra las frecuencias a las cuales se ha efectuado la prueba e indica el nivel inferior normal para cada una de ellas de forma independiente. La audición nunca es uniforme en todas las frecuencias y suele variar mucho con cada una de ellas. La sensibilidad se exhibe en decibelios por debajo de lo normal, que viene representado por el 0, que es el valor normal en adultos jóvenes. La escala desciende de 10 en 10 decibelios hasta los 100 decibelios —donde el decibelio es la unidad comparativa de la intensidad del sonido—, un nivel indicativo de sordera casi total.

Los audiómetros se fabrican en una amplia gama de formas y tamaños, desde instrumentos portátiles, casi de bolsillo, hasta grandes máquinas que requieren su propia mesa o carrito. La tendencia es hacia la disminución del tamaño y la mayor parte se pueden utilizar sobre una mesa. Todos están equipados con botones u otros mecanismos para variar las frecuencias y las amplitudes y con algún tipo de indicador que muestra su posición. También está dotado de un dispositivo que imprime el audiograma, lo que se suele hacer en unas fichas estándar. Esto proporciona un registro exacto y permanente de la prueba realizada al paciente en un fecha determinada.

En su interior, el audiómetro está formado por un oscilador de audio de frecuencia variable transistorizado —que suele ser un dispositivo sencillo de retroalimentación— capaz de producir una señal sinusoidal (casi una onda sinusoide). La señal sinusoide es necesaria y como otras ondas presenta armonía a distintas frecuencias.

Véase también Sonido.