Quién fue...

Antonio Egas Moniz

Artículo escrito por Ana S. | Actualizado: noviembre 15, 2020

Antonio Egas Moniz (1874-1955), cirujano y político portugués, pionero de la psicocirugía y del tratamiento quirúrgico de las psicosis y otras enfermedades mentales.

Egas Moniz fue el primer catedrático de neurología de la Universidad de Lisboa (1911-1944). Fue durante este periodo cuando desarrolló su técnica quirúrgica radical para el tratamiento de los trastornos mentales.

No obstante, su primer logro importante fue el desarrollo de la arteriografía, una técnica que hace visibles los vasos sanguíneos en las placas de rayos X por medio de la inyección en la arteria carótida de una sustancia opaca a éstos. Resultó una valiosa herramienta en el diagnóstico de enfermedades intracraneales.

Su segundo logro fue el desarrollo de la leucotomía prefrontal o lobotomía, una intervención quirúrgica empleada en el tratamiento de trastornos mentales graves como la esquizofrenia y la paranoia aguda. Fue la primera vez que la cirugía se empleó de este modo. La intervención secciona los tejidos nerviosos entre los lóbulos prefrontales (asociados a las respuestas psicológicas) y el tálamo (un centro de retransmisión de impulsos sensoriales). Egas Moniz observó que ciertas psicosis graves incluían patrones repetitivos de pensamiento, y pensó que al seccionar los nervios entre esas dos áreas del cerebro se podría restablecer la normalidad. Realizó la primera intervención en 1936 con la asistencia de su ayudante Almeida Lima. En 1949 Egas Moniz y Walter Hess fueron galardonados con el Premio Nobel de Fisiología y Medicina por el desarrollo de la leucotomía prefrontal.

El propio Egas Moniz señaló que la operación podía tener efectos secundarios graves, y que sólo debía emplearse en casos excepcionales. Desde que se desarrollaron con eficacia los fármacos tranquilizantes raramente se realiza.

Egas Moniz llevó también una vida política activa: fue diputado en varias ocasiones entre 1903 y 1917, embajador de Portugal en España (1918) y, en 1918-1919, encabezó la delegación portuguesa que asistió a la Conferencia de Paz de París.

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