Salud

Antidepresivo

Artículo escrito por Ana S. | Actualizado: noviembre 15, 2020

Antidepresivo, medicamento utilizado para combatir la depresión, una alteración del ánimo caracterizada por síntomas como tristeza, pérdida del apetito, perturbaciones del sueño, fatiga y desinterés por actividades que normalmente el paciente consideraba placenteras. Aunque todo el mundo experimenta episodios de tristeza en algún momento de su vida, la depresión se caracteriza por la presencia de los síntomas mencionados durante casi todos los días de un periodo de al menos dos semanas. Los antidepresivos suelen ser los medicamentos de primera elección en el tratamiento de estos cuadros.

Mecanismo de acción de los antidepresivos

Aunque se desconoce la causa de la depresión, la investigación ha averiguado que algunas personas deprimidas presentan concentraciones alteradas de unos compuestos llamados neurotransmisores, que sintetizan y liberan las células nerviosas o neuronas. Una neurona, llamada neurona presináptica, libera un neurotransmisor en la sinapsis o espacio que hay entre dos neuronas contiguas. El neurotransmisor se enlaza a la siguiente célula, llamada postsináptica, y desencadena en ella una actividad específica. Los antidepresivos actúan interaccionando con los neurotransmisores en tres puntos distintos: cambiando la tasa de creación o degradación de neurotransmisores en el organismo; bloqueando la recaptación o reutilización del neurotransmisor por la neurona presináptica; o interaccionando con el enlace de un neurotransmisor a las células contiguas (véase Neurofisiología).

Tipos de antidepresivos

Los primeros antidepresivos, desarrollados en la década de 1950, fueron los llamados antidepresivos tricíclicos (ATC) y los inhibidores de la monoamino oxidasa (IMAO). Los ATC bloquean la recaptación de neurotransmisores en las neuronas presinápticas; de este modo prolongan la permanencia del neurotransmisor en la sinapsis y su disponibilidad para la célula postsináptica. Son ATC los compuestos amitriptilina, doxepina, imipramina, nortriptilina y desipramina.

Los inhibidores de la MAO reducen la tasa de degradación de neurotransmisores en el organismo, de modo que haya mayor cantidad a disposición de las neuronas. Pertenecen a este grupo la fenelzina y la tranilcipromina.

En 1987 apareció un nuevo grupo de antidepresivos llamados inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS). Los ISRS bloquean la recaptación del neurotransmisor serotonina (véase Encéfalo) en las neuronas presinápticas y prolongan así su actividad. Pertenecen a este grupo fluoxetina, sertralina, paroxetina y fluvoxamina. El más conocido es la fluoxetina, sobre todo por su nombre comercial, Prozac.

La venlafaxina actúa como los ATC, pero tiene una estructura química distinta y provoca efectos secundarios distintos. La nefazodona impide que la serotonina se enlace con las neuronas contiguas en un receptor específico (este compuesto puede enlazarse con muchos receptores neuronales). También bloquea débilmente la recaptación de la serotonina.

Eficacia y efectos secundarios

Todos los antidepresivos alivian los síntomas de la depresión en aproximadamente el 70% de los sujetos deprimidos que los toman. Casi todos exigen un tratamiento de dos a tres semanas antes de que empiecen a detectarse los efectos beneficiosos. Como ninguno es claramente más eficaz que todos los demás, los médicos eligen el idóneo en función de los efectos secundarios que puede tolerar cada paciente. El sujeto tratado con ATC e inhibidores de la MAO, por ejemplo, puede notar vahídos y desmayos al levantarse, sequedad de boca, dificultades de micción, estreñimiento y somnolencia. El paciente tratado con inhibidores de la MAO debe abstenerse de consumir ciertos alimentos, como el queso curado y algunas carnes, ya que podría sufrir dolores de cabeza e hipertensión graves. Los ISRS pueden provocar inquietud, dificultades para conciliar el sueño y alteraciones de la función sexual.