Salud

Amputación

Artículo escrito por Ana S. | Actualizado: noviembre 15, 2020

Amputación, ablación, habitualmente mediante cirugía, de una parte externa del cuerpo, en particular una extremidad o parte de ella. La amputación puede ser necesaria en caso de traumatismos muy graves; en diabéticos, tras la muerte o necrosis de la extremidad por gran déficit de circulación sanguínea, y en casos de muerte tisular de la extremidad por una infección (gangrena), congelación, quemadura o arteriosclerosis (obstrucción de las arterias).

La amputación de una extremidad también puede ser necesaria para evitar la diseminación de un cáncer que se haya originado en ella (habitualmente del tipo llamado osteosarcoma). En definitiva, la amputación se requiere cuando una parte del cuerpo está muerta o muriéndose. Algunos pacientes continúan teniendo sensaciones dolorosas en el área del miembro amputado, este fenómeno se denomina miembro fantasma. Esto se debe habitualmente a la lesión de las fibras nerviosas que inervaban esa zona.

En los últimos años se están desarrollando técnicas que permiten la reimplantación de miembros o partes de miembros seccionados: estos procedimientos sólo son aplicables en aquellos casos en los que la sección es limpia, con el mínimo traumatismo de los extremos de la lesión y con la menor contaminación bacteriana posible. La cirugía se basa en la “reconexión” de vasos y nervios seccionados con microcirugía, sutura de tendones y músculos, y osteosíntesis o fijación de los huesos.

A pesar de aplicarse sólo en casos muy seleccionados, los resultados no son del todo satisfactorios, dado que la recuperación funcional de la extremidad, especialmente aquellas funciones dependientes de los nervios (tejido con mínima capacidad de reparación), rara vez se consigue y queda un miembro inerte, insensible e incluso doloroso.