Salud

Alucinógenos

Artículo escrito por Ana S. | Actualizado: noviembre 15, 2020

Alucinógenos, sustancias químicas que perturban el sistema nervioso central. Los alucinógenos afectan al funcionamiento neuroquímico del cerebro, produciendo trastornos del pensamiento y alteraciones de la percepción sensorial con alucinaciones.

Entre los alucinógenos se incluyen la dietilamida del ácido lisérgico (LSD), la psilocibina y la psilocina (sustancias que se obtienen de los hongos del género Psylocibe), la mescalina , la fenciclidina (PCP) y la metilendioximetanfetamina (MDMA) también conocida como éxtasis, sustancia con efecto estimulante y perturbador del sistema nervioso central.

En el pasado, los alucinógenos fueron utilizados por distintas civilizaciones en los rituales sagrados debido a que la alteración de la conciencia que producían se consideraba una vía para entrar en contacto con la divinidad. Este es el caso de la mescalina, un alcaloide que se obtiene del peyote, una cactácea nativa de México y del suroeste de Estados Unidos. Los indígenas del norte de México han utilizado el peyote en los ritos religiosos desde la época precolombina.

El consumo de alucinógenos se hizo muy popular durante las décadas de 1960 y 1970. A finales de la década de 1960, el movimiento hippie utilizó estas sustancias como una vía de autoexploración. Con el tiempo se convirtieron en sustancias de abuso con fines recreativos. Su consumo descendió durante la década de 1980 y se ha incrementado de nuevo a partir de la década de 1990.

Los alucinógenos producen euforia, verborrea, hiperactividad, alteraciones de la percepción del tiempo y del espacio, hipersensibilidad sensorial, alucinaciones, delirios, confusión mental y experiencias místicas. Además, provocan taquicardia, hipotensión, dilatación de la pupila, alteración de la coordinación e hipertermia. Una consecuencia grave del consumo de alucinógenos es el desencadenamiento de crisis de pánico, reacciones psicóticas e incluso intentos de suicidio.

No se ha descrito dependencia física ni adicción a estas sustancias, sin embargo es preocupante la aparición, en algunos casos, de trastornos visuales del tipo de destellos de color y seudoalucinaciones geométricas. Estos fenómenos, conocidos como flash-back, recuerdan al sujeto la experiencia alucinógena sin que se haya producido un nuevo consumo. En la actualidad se denomina trastorno de la percepción persistente por alucinógenos (HPPD) y en la mitad de los casos parece una alteración permanente del sistema visual.

Las dosis tóxicas de muchas sustancias y el síndrome de abstinencia de otras, como el alcohol, producen alteraciones de la percepción similares a las sustancias alucinógenas.